viernes, 19 de octubre de 2007

Serie del Crimen Organizado. Capítulo XIV: La conexion cubana

Tomado de http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20070808/pags/20070808154956.html

La conexión cubana
Enfrentado en los ’80 a una crisis económica creciente por el embargo de Estados Unidos y el distanciamiento del Kremlin, Fidel Castro decidió crear una estructura secreta que consiguiera divisas. Así nació en 1979 la Corporación de Exportaciones e Importaciones (Cimex), luego reemplazada por el Departamento de Moneda Convertible (MC), dependiente del Ministerio del Interior y cuyo jefe operativo era el coronel Tony de la Guardia.


El 13 de julio de 1989, en medio de la incredulidad de los cubanos, fueron fusilados en La Habana el general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón Trujillo y el capitán Jorge Martínez Valdés. En las semanas siguientes fue destituido el ministro del Interior, el general José Abrantes, quien poco después murió en la cárcel en extrañas circunstancias. Fue uno de los momentos más difíciles y oscuros vividos por los hermanos Fidel y Raúl Castro desde el inicio de la revolución en 1959.
La permanente guerra de propaganda entre los partidarios y detractores del régimen castrista ha hecho imposible precisar las verdaderas razones que condujeron a ese desenlace. Algunos sostienen que la ejecución y la posterior razzia en el Gobierno y en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) tuvieron como propósito segar las raíces de una posible rebelión contra los hermanos Castro. Otros afirman que fue el costo que Fidel debió pagar para impedir que su Gobierno fuera sindicado como uno de los actores principales en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Y los menos creen que los acusados eran los responsables de la corrupción que comenzaba a invadir la isla.
El escenario mundial de aquel momento era un dato relevante. El sindicato Solidaridad había ganado las primeras elecciones libres en Polonia el 4 de junio de 1989; Hungría se preparaba para comicios libres; 100 mil mineros siberianos estaban en una huelga indefinida; millones de soviéticos exigían autonomía desde el Báltico hasta Georgia; los primeros martillos empezaban a golpear el muro de Berlín y la URSS se convulsionaba con la glasnost y la perestroika .
Enfrentado en los 80 a una crisis económica creciente por el embargo de Estados Unidos y el distanciamiento del Kremlin, Fidel Castro había decidido crear una estructura secreta que consiguiera divisas. Así nació en 1979 la Corporación de Exportaciones e Importaciones (Cimex), luego reemplazada por el Departamento de Moneda Convertible (MC), dependiente del Ministerio del Interior, que dirigía el general Abrantes.
El control de MC fue encomendado a uno de los mejores cuadros de la nomenclatura cubana, el coronel Antonio Tony de la Guardia, regalón de Fidel desde los años 60 y considerado un verdadero James Bond de la revolución. En la hoja de vida de Tony brillaban las proezas: en 1971 había sido enviado a cargo de tropas especiales para asesorar al Presidente Salvador Allende; en 1973 viajó a Madrid para secuestrar a Fulgencio Batista, que murió la misma noche en que De la Guardia aterrizaba en España; en 1975 llegó a Suiza con 60 millones de dólares que los Montoneros argentinos consiguieron con el secuestro de los industriales Jorge y Juan Born; poco después comercializó piedras preciosas robadas por el Frente Democrático Popular de Palestina; en 1976 asesoró al nuevo Gobierno de Jamaica, y en 1978 aterrizó en Nicaragua para llevar armas al Frente Sur de los sandinistas que dirigía Edén Pastora, donde combatían decenas de comunistas chilenos.
En 1986, De la Guardia instaló las bases de MC en Panamá, bajo la dirección del mayor Amado Padrón. Allí contrató lancheros para llevar las mercaderías prohibidas a Cuba muchos de ellos transportistas de drogas y empleó a lavadores de dinero para encubrir a sus socios en Estados Unidos.
Por entonces, La Habana permitía el tránsito de aviones con droga y la siembra en el mar de paquetes con polvo blanco que eran recogidos por lanchas de alta velocidad para llevarlos a Florida. A cambio se les pedía que de vuelta llevaran armas para las guerrillas que el Departamento América del Partido Comunista Cubano (PCC), dirigido por Miguel Barbarroja Piñeyro, alentaba en América Latina.
De la Guardia cumplió la tarea durante más de diez años y en ella comprometió a empresarios de diversas nacionalidades, incluidos varios chilenos.
Bromas al número uno
Ahora, en 1989, a los 50 años, vivía en Siboney, uno de los barrios más cuidados de La Habana, vestía jeans de marcas estadounidenses, usaba un Rolex, pintaba motivos na f, llevaba a cuestas tres matrimonios y disfrutaba cada día de una reserva en primera fila en el cabaret Tropicana. Tenía también acceso expedito a Fidel y era uno de los pocos que se atrevía a inferirle bromas pesadas al número uno , como él le decía al líder indiscutido de la revolución.
A mediados de junio de 1986 llegó a las oficinas de MC en Ciudad de Panamá un cubano exiliado llamado Reinaldo Ruiz. Tenía una agencia de viajes que vendía visas a sus compatriotas de la isla a dos mil 500 dólares cada una, negocio que proveía de divisas a La Habana y a los bolsillos de Manuel Noriega, el hombre fuerte del país del istmo. Ruiz era primo del encargado de Interconsult, la empresa chapa de MC, Miguel Ruiz Poo. El agente de MC le pidió varios computadores IBM y dos decodificadores, que servían para bajar del aire las señales de TV cable.
A los pocos días, los primos estaban planificando nuevos negocios. Reinaldo estaba casado con una colombiana que conocía a Gustavo Gaviria, primo de Pablo Escobar, el jefe del cartel de Medellín, y su principal asesor financiero.
El trato pareció obvio: Ruiz podía transportar cocaína a Estados Unidos a través de Cuba. Sólo necesitaba de algunas facilidades y las ganancias serían suculentas para todos. En los días siguientes se encontró en La Habana explicando su plan a Tony de la Guardia, quien lo aprobó y le garantizó que todo estaría bajo control.
Fue en Panamá, hacia fines de 1986, donde el ayudante de campo del general Arnaldo Ochoa, el capitán Jorge Martínez Valdés, estableció el contacto que le daría una nueva dimensión al negocio. Era el colombiano Fabel Pareja, empleado de Pablo Escobar, quien le puso al día sobre las actividades de Tony y le propuso una entrevista con el jefe del cartel de Medellín.
La idea tardaría meses en concretarse, pues Martínez requeriría autorización del general Ochoa, en ese momento al frente de las tropas cubanas y soviéticas en Angola. Conseguido el permiso, el capitán obtuvo del MC un pasaporte falso a nombre de un ciudadano colombiano para viajar a Medellín en mayo de 1988 y entrevistarse por fin con Escobar. Acordaron el despacho de cocaína a Estados Unidos a través de Cuba a cambio del pago a los cubanos de 1.200 dólares por kilo de droga.
Se registraron varios envíos, unos frustrados y otros consumados, hasta diciembre de 1988, cuando el general Ochoa regresó a La Habana desde África para un nuevo mando: la comandancia del poderoso Ejército de Occidente, que incluía La Habana.
Arnaldo Ochoa era considerado el tercer hombre de Cuba, tras Fidel y Raúl Castro. Era uno de los grandes héroes militares de la revolución, un prestigiado combatiente que se había destacado en las guerras de Nicaragua, Etiopía y Angola, hijo de un matrimonio campesino, forjado a pulso desde los tiempos de los combates en la Sierra Maestra, muy querido por la oficialidad y por el pueblo.
El tercer componente del triángulo era el ministro del Interior y jefe de los servicios de inteligencia, José Pepe Abrantes, considerado como la persona más allegada a Fidel. Solían desayunar juntos y Abrantes llevaba siempre consigo los medicamentos que tomaba el comandante.
La pugna de los colosos
Raúl Castro desconfiaba de Abrantes y de las fuerzas que dependían del Ministerio del Interior (Minint). El hermano de Fidel, a cargo del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), consideraba que el primero era demasiado grande, exageradamente poderoso, corrupto y cada vez más infiltrado por la inteligencia norteamericana.
El Minfar de Raúl Castro, con 300 mil integrantes, totalizaba 1,7 millones de hombres y mujeres si se le agregaban las milicias civiles. Estaba a cargo del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. El Minint, en tanto, agrupaba a 83 mil miembros, y controlaba la Policía Nacional, el Departamento de Seguridad del Estado, las Tropas Especiales, el Servicio de Guardafronteras y los Bomberos. Las Fuerzas Armadas eran responsables de la defensa; el Ministerio del Interior, de la aplicación de la ley y del contraespionaje.
Raúl Castro consideraba que el Minint se había transformado en un ejército paralelo, con cientos de agentes en el exterior, actividades que les proporcionaban dólares a manos llenas y un nivel de vida en Cuba que nadie más tenía. Y el MC era el organismo con mayor autonomía en el ministerio, que le proporcionaba a Pepe Abrantes recursos enormes para gratificar a sus amigos y colaboradores. A comienzos de 1989 había gastado más de cuatro millones de dólares en la importación de 1.300 automóviles Lada que distribuyó entre sus hombres de confianza. Eso, al jefe del Minfar le resultaba cada vez más intolerable.
Uno de los pilotos que trasladaban cocaína desde Colombia a La Habana era informante de la agencia antidrogas estadounidense, DEA, y en 1988 un vasto grupo de agentes norteamericanos de diversos organismos seguía de cerca las operaciones de los traficantes asociados con el MC cubano. Cada movimiento era grabado y filmado en Florida, Ciudad de Panamá y Colombia. Muy pronto, Washington tuvo pruebas para incriminar a Fidel Castro en una conjura internacional con los narcotraficantes colombianos y mexicanos.
En las primeras semanas de 1989, la red de Tony de la Guardia detectó la infiltración y de inmediato empezó a cerrar las puertas y ventanas de todas las operaciones. Pero ya era demasiado tarde. La Casa Blanca estaba sobre Manuel Noriega y Ronald Reagan desplegaba una guerra total en contra del narcotráfico.
El maletín de Gorbachov
Fidel y Raúl Castro empezaron a recibir advertencias desde los más diversos orígenes. La última, la más perentoria, la llevó personalmente Mijail Gorbachov el 8 de abril de 1989 en una visita a Cuba, tras reunirse en Washington con el Presidente Reagan. No se podía hacer nada. Había que destapar el escándalo para salvar lo fundamental: la sobrevivencia del régimen. Y así se hizo.
El lunes 29 de mayo de 1989, Raúl Castro convocó a sus asesores más próximos, los generales Abelardo Colomé y Ulises Rosales, para discutir el nombramiento de Ochoa como jefe del Ejército de Occidente. Sabía de las capacidades individuales del general, de su audacia y de su indiscutido liderazgo en las FAR. Y por eso también le temía. Desde 1970 le seguía los pasos, sospechaba de su independencia, y últimanente no le gustaban nada las simpatías de Ochoa por la glasnost y la perestroika de la Unión Soviética.
Colomé y Rosales compartían la misma percepción, y los tres acordaron que no se le podía entregar un mando tan importante. Esa misma tarde, Raúl Castro le comunicó a Ochoa que su carrera sería interrumpida, lo que el afectado pareció comprender. Pasara lo que pasara, le dijo el menor de los Castro, hoy, mañana y siempre serían hermanos.
Duró poco la hermandad. Apenas dos días después, Ochoa pidió ver a solas a Raúl Castro. El 2 de junio, el héroe de tantas guerras, desde el desembarco en bahía Cochinos hasta la feroz embestida sudafricana en Cuito Canavale, en Angola, entró en el despacho del hermano de Fidel como tal vez nunca nadie le había hablado antes. Ochoa estaba harto de los métodos de los hermanos Castro. Había visto en África y en otros países lo fácil que le sería a Cuba obtener recursos con un poco más de apertura política y mental, y le confesó a Raúl que él mismo había decidido hacerlo para mantener a sus tropas, para mejorar sus posiciones militares y, a la larga, para defender la revolución.
Cuando salió del despacho del hombre más duro del régimen, Ochoa ya sabía que sus días estaban contados. Quizá pensó que sus oficiales en Angola, los mismos que desfilaban por su casa para compartir un vaso de whisky y hablar de política, los mismos a los que había repartido ascensos y regalos con el dinero procedente de la venta de diamantes y de marfil, le apoyarían. No pasó nada. Fue detenido el 12 de junio.
Fuentes amigas , según las autoridades cubanas, estaban esos mismos días poniendo en las manos de Fidel antecedentes sobre la implicación de altos funcionarios del régimen en el tráfico de drogas. Las fuentes tenían domicilio en Panamá, donde Noriega resistía en el poder sólo con el apoyo de La Habana y de los sandinistas.
Los últimos datos habrían llegado en el maletín del Presidente de Panamá, Manuel Solís Palma, que visitó por sorpresa Cuba el 11 de junio. La contrainteligencia cubana había interceptado, además, una comunicación entre Colombia y Estados Unidos que ponía en evidencia a militares de la isla. Ese mismo día, Fidel y Raúl mantuvieron una reunión cara a cara de 14 horas que terminó con un Fidel colérico, exigiendo medidas ejemplares, ordenando a su hermano que cortara las cabezas de las serpientes que envenenaban la revolución.
Las horas finales
Todos los implicados fueron detenidos un día después de la cumbre entre los dos hermanos, y las piezas del rompecabezas empezaron a calzar. El 14 de junio, Raúl Castro se refirió por primera vez públicamente al escándalo, todavía sin detalles suficientes. Tras diez días de interrogatorios, el diario del PCC, Granma , publicó el 22 de junio un largo editorial escrito de puño y letra por Fidel Castro, en el que se hacía un relato pormenorizado de los hechos que llevaron a altísimos funcionarios del régimen cubano a convertirse en cómplices del más importante productor de cocaína del mundo, Pablo Escobar Gaviria.
Con ese editorial comenzó el exorcismo. Todos los medios de comunicación se pusieron al servicio del caso. Por primera vez se permitió y se estimuló que la gente gritase contra aquellos a quienes había visto pasar durante años en automóviles blindados protegidos por escoltas. Todos, Gobierno y pueblo, tenían que hacer fuerza para curar al país del cáncer que lo asaltaba.
El primer episodio del sicodrama comenzó el 25 de junio. Cuarenta y siete generales de las FAR formaron, bajo la presidencia del general Ulises Rosales, un tribunal de honor para juzgar a Ochoa. Ante ellos, Raúl Castro le dijo al general expulsado con deshonor: Por donde usted pasa deja el rastro de la corrupción .
El jefe del Ejército le dio un último consejo a su subordinado, sentado ahora en el banquillo de los acusados: Tiene todavía la posibilidad de legar a sus hijos un análisis autocrítico y una reflexión que les ayude a comprender la inequívoca justeza de las decisiones de este tribunal militar que habrá de juzgarlo .
Justo una semana antes, en el Día del Padre, Ochoa había recibido en su celda a sus tres hijos, Yanina, Diana y Alejandrito, a quienes prometió que colaboraría y se arrepentiría públicamente de sus delitos. Así lo hizo después, al declararse culpable y manifestar que su último pensamiento ante el pelotón de de ejecución sería para Fidel Castro.
En los interrogatorios salió a relucir una de las páginas más negras de la historia de la corrupción institucional cubana. El cartel de La Habana estaba cuidadosamente organizado y protegido por altos departamentos oficiales, fundamentalmente el MC, un organismo creado para contrarrestar el bloqueo estadounidense y convertido en una cueva de ladrones. Departamento de marihuana y cocaína , le llamaban en las calles, tergiversando su sigla.
No había nada más que hacer. La tragicomedia bajó el telón y en la madrugada del 13 de julio de 1989 los cuatro principales implicados cayeron bajo las balas de la revolución. LND

Video de las declaraciones del ex General Jose Quevedo

Resumen biografico o radiografico de Fidel Castro

El precio de estar bajo la protección de Fidel Castro

jueves, 18 de octubre de 2007

Una de las fuentes de financiamiento de la Corporacion

Fragmentos del articulo de Oswaldo Yañez, donde muestra una de las fuentes de financiamiento de la Corporacion Cubana.

"La nomenclatura está de celebraciones, primero con los gallegos y después con el gorila cargado de regalos, tras algunas sonrisas casi se puede adivinar la cuantía de la dadiva, en todo caso, demasiado generosas para el esfuerzo realizado, la traición a los ideales martianos está bien pagada en la Cuba del siglo XXI.
El irredento comunista, a la sazón, Embajador del Reino de España, no cabe en sí de gozo, parafraseando a una insigne escritora, me atreveré a decir: nadie, mirándolo, podía pensar que en ese cuerpo cupiera tanta mala sangre.
El grupo mediático Prisa y otro, en ciernes, propiedad de los compañeros de cancha del Iluminati, están sirviendo de altavoz para propagar exitosamente en el mundo la falaz propaganda revolucionaria cubana, ya no se que me indigna más, las mentiras castristas, quien las propaga o que haya gallegos que, después de diez lustros de tiranía, se las traguen.
La Secretaria de Estado para la Cooperación del MAEC del Reino de España llegó a la casa de las Cariátides con millones de Euros y espetó, sin que se le corriera un ápice su pintura de ojos, que el gobierno del Iluminati estaba dispuesto a ayudar a los cubanos gobierne quien gobierne. Esta sencilla aseveración encierra una mentira y una sentencia, la falacia, que la ayuda llegará al pueblo cubano, la sentencia, que los socialistas españoles están dispuestos a sostener las tiranías de izquierdas en todo el mundo si eso les sirve para conservar el poder en su país, terrible panorama para todos los españoles.
La alegría del embajador está justificada no solo por la llegada de las fulas frescas sino porque el hombre de Zapatero en La Habana está a punto de cerrar el acuerdo para la compra de la mochila de Castro, al menos, eso piensan ambos. El precio son 2000 millones de Euros, que saldrán del bolsillo de todos los españoles, con el cerrado aplauso de la camarilla de empresarios españoles que comercian con el régimen castrista y que podrán al fin cobrar sus deudas pues el precio consiste en la condonación de la deuda externa cubana con España.
El problema de ceder a un chantaje es que cuando este comienza ya no tiene fin, poco le importa a los asesores del inquilino de la Moncloa mientras esta estrategia de engaño les permita perpetuarse en el poder.
Ya he rebatido antes las mentiras del flaco gallego pero les voy a transmitir un método para que comprueben que todo el dinero que trajeron nunca acabará en manos de los cubanos sino de su nomenclatura.
A la firma del tratado asistió el hombre del traje gris, que gestiona la Habana Vieja como si de su rancho particular se tratara, bastará ver las fotografías de satélite de esta parte de la ciudad dentro de unos pocos años para comprobar que las fulas se las tragó el caribe pues las mejoras en los edificios seguirán brillando por su ausencia.
A ese acto también asistió el representante de una pretendida ONG que lleva tiempo trabajando en Cuba, a través de su página web se puede comprobar que todo su dineroacaba en manos de los disímiles tentáculos de las organizaciones del PCC. Sírvase comprobar el proyecto que auspiciaron con la federación de mujeres para arreglos ornamentales y que, preguntados los oriundos de esa ciudad, nadie conoce. Es fácil de comprobar para el que lo quiera hacer, por eso, yo afirmo con rotundidad que los millones de Euros de los gallegos solo van a ira parar a las jabitas de la nomenclatura cubana y nunca, nunca, a mejorar el desesperado estado del pueblo cubano.
Estos hecho prueban que el desprecio del gobierno del Iluminati hacia el pueblo cubano es sólo equiparable al que le profesan los revolucionarios castristas que desgobiernan mi patria y que su único interés es engañar a todos los españoles, haciéndoles creer que se ayuda al pueblo cubano cuando en realidad están apoyando a la dictadura castrista, solo espero que los españoles que realmente quieren la democracia y la libertad para el pueblo de Cuba les rebatan, con estas pruebas, sus falaces argumentos cada vez que osen difundir su mentira y por supuesto, que les retiren su voto".

El articulo completo puede ser apreciado en: http://www.conexioncubana.net/blogs/oswaldo/?p=145

miércoles, 17 de octubre de 2007

Jorge Edwards: Historia de una censura/ Prologo de Persona Non Grata



A la distancia, después de lo que podría llamarse su primera etapa, creo que este libro es uno de los más censurados de los últimos años. Acumuló censuras oficiales y extraoficiales, explícitas y tácitas, arrogantes y vergonzantes. Sin excluir, desde luego, la más curiosa variedad de acusaciones al autor. El chaparrón permitirá confeccionar una lista de sinónimos y palabras afines: inoportuno, indiscreto, deslenguado, frívolo, vanidoso, feminoide, agente pagado de la CIA, servidor “objetivo” de la CIA, burgués, pequeño burgués, diplomático mediocre, escritor inexistente. En Chile careció de permiso de circulación, eufemismo con que se denomina la censura, comadrona de abortos literarios, hasta el mes de julio de 1978. Antes de esa fecha se leyó bajo cuerda, sin excesivo disimulo, y hasta se comentó con profusión y con parcialidad en los periódicos. Hubo una edición pirata, impresa en Valparaíso, del capítulo sobre la visita oficial a Cuba del Buque Escuela “Esmeralda” de la Armada chilena. El capítulo se publicó expurgado, pero conservó el título de vals amable que le di en la primera edición: “Sobre las olas”. Ahora, decidido a seguir el manuscrito original, he suprimido títulos y subtítulos...... En Cuba no fue necesario prohibirlo. Pertenece a una especie de libros prohibida por definición, contaminada por una forma de inexistencia. Allá se ha llegado al extremo de editar para cubrir las apariencias internacionales, como en el caso de Paradiso, de José Lezama Lima, y de Fuera de juego, de Heberto Padilla, pero esos libros nunca tuvieron una circulación normal. Algo semejante ocurrió en una época en la Unión Soviética. Por ejemplo, con los cuentos de Isaac Babel, editados en diez mil ejemplares y agotados en pocos minutos...... Son sutilezas del llamado “socialismo real”. Nosotros los chilenos, provincianos que somos, habitantes de una faja remota de tierra, prohibimos un libro editado en el país y éste llega de inmediato, por arte de magia, a los po-cos lectores que todavía quedan...... Los cubanos hacen exactamente lo contrario. Muestran una obra disidente a los invitados extranjeros. Se la dejan en el velador, como dejan la biblia en los hoteles puritanos de América y Europa del Norte. Apenas se han ido las visitas, tapan la obra con un sombrero de copa después levantan el sombrero, y el libro desaparece hasta de la memoria de los disciplinados lectores. Sólo se lo podrá encontrar en las mesas inaccesibles de los cardenales de la iglesia nueva, junto a otros bienes que también se han convertido en humo, fuera de aquellas mesas privilegiadas, gracias a la aplicación milagrosa de la teoría. ..... Un ex dirigente de la Unidad Popular chilena, en su viajado exilio, tuvo la oportunidad de asomarse a uno de esos lugares misteriosos donde construye el futuro el Líder Máximo. Se habló extensamente de Chile. En medio de la conversación, la mirada del dirigente y la del Líder Máximo convergieron sobre un ejemplar de Persona non grata, que estaba encima del escritorio y que tenía papeles blancos entre las páginas. “Estos libros, naturalmente, yo no los leo”, dijo el Comandante en Jefe, con un gesto que lo cancelaba de una plumada. ¡Naturalmente! ..... En Barcelona, hace algunos años, un par de amigos polacos, conectados con el gobierno de Varsovia, me hizo una visita especial. Sentados en un mesón de las ramblas, frente a un despliegue de “tapas” suculentas, que suscitaban exclamaciones de sospechoso entusiasmo, dijeron: ‘Tú no has escrito nada que nosotros no supiéramos de antemano. Te has limitado a mostrar, como en la fábula, que el rey andaba desnudo. A nosotros nos gustaría mucho poder traducir tu libro, pero habría que cortarle los párrafos subjetivos...”...... “¡Cómo! ” exclamé: “ ¡Si es un texto autobiográfico! ¡Todo, desde la primera linea hasta la última, es subjetividad pura, deliberada y descarada subjetividad! ¡El libro entero se plantea en ese terreno! ” ...... Mis amigos de Varsovia, experimentados en estas lides, sonrieron. Si la situación mejoraba en su país, harían un esfuerzo para publicarlo. La situación, en lugar de mejorar, empeoró muchísimo, como todos saben, y yo me limito a recordar aquella tarde de primavera en las ramblas, esperando que mis amigos sigan con buena salud...... La reacción de los editores occidentales también tuvo aspectos interesantes. Uno de ellos, muy conocido en Alemania Federal, rechazó el libro antes de recibirlo. Fue un rechazo de una celeridad insólita. El editor, oportunamente, había sido informado de que la publicación sería “inoportuna”. Sus exploradores barceloneses, sus “scouts”, para utilizar la terminología de la profesión, estaban haciendo méritos. En ese final de 1973, sólo era lícito hablar de la represión en Chile. Todo intento de comprender lo que había sucedido, a partir de antecedentes más complejos y más completos, provocaba irritación en las buenas conciencias. Se practicaba, con bombos y platillos, la indignación unilateral: moral hemipléjica, paralizada del costado izquierdo. Un crítico chileno hostilizado en la universidad de los tiempos de Allende; acusado de tibieza; falto de militancia; expulsado, finalmente, a patadas, con ayuda de un plumario termocéfalo de brillante trayectoria posterior; tuvo que organizar su salida a universidades norteamericanas. En esto último, como se demostraría más tarde irónicamente, el crítico no se diferenció de sus detractores. Pues bien, se preparó para salir el once de septiembre, el fatídico 11 de septiembre de 1973, y los acontecimientos de ese día lo obligaron a postergar el viaje un par de semanas. ..... En el aeropuerto del Norte lo esperaba una selva de micrófonos. Se presumía que era uno de los primeros escapados del largo campo de concentración en que se había convertido Chile. El profesor y crítico abrió la boca y los periodistas, perplejos, recogieron sus bártulos. Ahora regresó al país y hace clases en institutos privados de provincia. Enseña materias como redacción comercial y comportamiento en los cocteles. La universidad nueva, bajo régimen de intervención militar y de presupuesto equilibrado, tampoco lo recibe. El, después de su contradictoria experiencia, cerró la boca y sigue sin abrirla...... Enrico Filippini, que era director literario de la editorial Bompiani, me recibió en Milán, en octubre de 1974, con motivo de la salida de la traducción italiana. Un grupo comunista de Pavía le habia pedido una conferencia sobre Pablo Neruda y él había sugerido mi nombre. Cuando llegué a Milán, acababa de enviar mi curriculum a Pavía. De pronto sonó el teléfono. Los de Pavía, con habilidad florentina, declaraban que estaban desolados. No habían reparado, distraídos, en que la conferencia coincidía con el día de San Francisco. Sucedía que la tradición de ese aniversario impedía celebrar actos públicos. El santo había sido persona modesta, casi selvática. La conferencia, por consiguiente, debería realizarse en una pequeña escuela. Ellos pedían disculpan anticipadas, y me esperaban con los brazos abiertos...... Filippini fue partidario de ir. Yo, autor disciplinado, acepté. La charla tuvo lugar en una sala íntima. Todas las sillas estaban ocupadas por abnegados militantes del P. C. de Pavía: matronas gordas y hombres robustos, de caras impávidas, que después, en recompensa, me invitaron a beber un whisky en un cabaret, lugar calculado para narradores frívolos. En esos días, Enrico Berlinguer había estudiado el fracaso de Allende y había desarrollado la tesis del “compromiso histórico”. Como puede apreciar el lector, los militantes de Pavía asimilaron la tesis con eficacia admirable: ni cortos ni perezosos, unieron el aniversario del pobrecillo de Assís a la praxis revolucionaria...... Para ser justo, debo reconocer que la censura fue ejercida primero por el propio autor, es decir, por mí mismo. No escapé del mecanismo infernal de la autocensura y no me sorprendí con los innumerables censores que me salieron al paso. Aplicaban la misma medicina que yo había aplicado en el pasado, como neófito de la izquierda, el testimonio de André Gide, en su regreso de la URSS, o al de Guillermo Cabrera Infante, en sus despedidas habaneras. Mi libro, en consecuencia, pertenece al género confesional en el sentido más estricto de la palabra: acto de confesión y acto de contrición. ..... Para explicar esta edición, que será, espero, la definitiva, tengo que narrar la historia de mi propia censura. Escrito a la salida de Cuba, entre abril de 1971 y abril de 1972, en el primer año de gobierno de Salvador Allende, después de cumplir a tropezones la misión de abrir la embajada de Chile en La Habana, mientras desempeñaba en París, junto a Pablo Neruda, poeta y embajador momentáneo, el cargo de ministro consejero, el libro permaneció guardado bajo siete llaves hasta mediados de 1973, fecha en que tomé la decisión de publicarlo. La decisión implicaba en ese instante, cuando aún no se había producido el desenlace final del allendismo, el alejamiento definitivo de la “carrera”, en cuyo paraguas protector y a la vez, para desengaño de incautos, tiránico, me había podido refugiar durante 17 años...... Pasé entonces el texto a máquina, puesto que lo había escrito a mano, con rotuladores gruesos, en grandes cuadernos de dibujo, y suprimí páginas que me parecieron excesivamente personales, como ésas del “Paréntesis portugués”, crónica íntima y melancólica de una noche pasada en una dictadura de derecha, después de haber vivido con breve intensidad la experiencia de la dictadura que se supone del proletariado. Suprimí, sobre todo, pasajes demasiado conflictivos en esos días de crisis chilena, o comprometedores para personas que continuaban viviendo en Cuba. Había, para colmo, alusiones al franquismo, ya que el buque escuela chileno había hecho escala en Barcelona después de zarpar de La Habana, situación que se prestó para comparaciones escabrosas, y el libro tenía que ser editado en la España de Franco. ..... En buenas cuentas, dentro de su rico historial de censura, el primer censor de este libro fui yo. Y lo fui en dos etapas, de dos maneras diferentes, ya que cuando estaba por publicarse, después de aquellos cortes prudentes que había hecho al pasarlo a máquina, las presiones de la más variada especie, las connotaciones terribles que adquiría el drama chileno, me obligaron a redactar explicaciones, notas, justificaciones, agregados que llegaron a ocultar, me parece ahora, el texto. El original, por ejemplo, entra de lleno, desde la primera línea, en una atmósfera de sospecha, de conjeturas, de angustia, que durante muchas páginas resulta inexplicable, y que nunca, a lo largo de la narración, se explica del todo. La atmósfera de secreto, el misterium regni, el antiguo y renovado arcano del poder, impedía e impedirá siempre una visión completa de estos casos. El mosaico se construye con lentitud, pero hay piezas que desaparecen para siempre. No puede ser de otra manera. Por eso es saludable entrar de inmediato en una zona de subjetividad pura. Pues bien, en el texto publicado inserté a última hora alrededor de 15 páginas iniciales puramente descriptivas, que no corresponden para nada al estilo del relato y que ahora he procedido a cortar sin el menor escrúpulo...... También he repuesto, sin escrúpulos mayores, el 95 por ciento de los párrafos suprimidos. Digo 95 por ciento porque todavía subsisten menciones en el original que podrían causar daño a personas vivas e inocentes. En algunos detalles particularmente indiscretos, la autocensura ejerció su efecto paralizador incluso en las sesiones matinales de trabajo. Sólo quedó una huella en la memoria: el papel siguió en blanco. Mi última conversación con Lezama Lima para citar un buen ejemplo. Lezama me insistía en que fuera a visitarlo a su casa de la calle de Trocadero, en un deseo que resultaría póstumo y que los compromisos del protocolo y de las despedidas me impidieron satisfacer. Es una de las omisiones de las que más me arrepiento. Pero nos encontramos una noche entre amigos, comiendo, bebiendo, fumando tabacos que adquirían para ellos, para esa alegre compañía, carácter mitológico. El Supremo ya había enarcado una ceja y esa etapa de regocijo desprevenido terminaría pronto, de unmodo inapelable. Sólo se mantenía, en esos días de mediados de marzo de 1971, la ilusión de su posibilidad. Le-zama, Buda asmático, ocupaba un sillón ceremonial, y yo, recordando su intención de conversar conmigo, me senté al lado suyo en una silla baja. El se inclinó con esfuerzo, lanzando bocanadas de humo...... “Y usted, dijo, ¿se ha dado cuenta de lo que pasa aquí?”..... “Sí, Lezama”, le contesté...... “¿ Pero se ha dado cuenta, insistió, de que nos morimos de hambre?”..... “ ¡Sí, Lezama! ¡Me he dado cuenta!”..... Como sucedía siempre en esas reuniones, la comida, la bebida, los tabacos, habían sido conseguidos gracias a mis prerrogativas diplomáticas, detalle que el Poder calificaría como una provocación intolerable...... “Es de esperar que ustedes, en Chile, sean más prudentes”, dijo el poeta...... “Es de esperar”, dije. ..... Si suprimí los añadidos de última hora, mantuve, en cambio, como un todo separado del texto central, el “Epílogo parisino”, escrito en Calafell y en Barcelona en octubre de 1973. Amigos de buena voluntad me han observado que el libro irritó a la mitad de la gente y el epílogo a la otra mitad. Puede que tengan razón, pero ocurre que el libro, con ese doble filo, también ha conquistado otros amigos. Me ha permitido vivir más aislado y a la vez en mejor compañia. Escogí esta condición a conciencia y no me quejo en absoluto. No deseo volver a ningún redil. ..... Lanzo el libro así, entonces, como Dios lo echó al mundo y lo hago, por fin, con un suspiro de alivio, sintiéndome capaz, por primera vez, de olvidar “todo este desagradable asunto”, como dijo en una carta Pepe Rodríguez Feo. Desde el instante de su primera publicación, en diciembre de 1973, su historia estuvo llena de enseñanzas, de paradojas, de revelaciones y decepciones. De Cuba recibí mensajes misteriosos y algunas señales, señales remotas, que había que descifrar. En Nueva Orleans, en una charla universitaria de fines del año 80, un cubano viejo se levantó al fondo de la sala y dijo que él había leído el libro en la fortaleza de El Príncipe, donde había estado preso durante 15 años. Había tenido que pagar diez pesos, equivalentes, al menos en la teoría económica del fidelismo, a diez dólares, para adquirir el derecho de lectura clandestina. ¿Qué más podría pedir un autor, aun cuando no percibiera el diez por ciento de aquellos derechos singulares? En esta época de tirajes inflados y sostenidos con música de guarachas y propaganda televisiva, la obra estuvo a mitad de camino entre el “samizdat” y las publicaciones normales. ¿Fue un caso premonitorio, un anticipo de la mirada omnipresente del Hermano Mayor? Veo todavía a los jóvenes críticos de Madrid y de Barcelona rasgándose las vestiduras, sofocados de indignación.” ¡La oportunidad estaba mal escogida! Había que “morir pollo”, como decimos en Chile. Es decir, colocar la cabeza con docilidad para recibir el machetazo de la cocinera. Recomiendo, a este respecto, las siguientes lecturas: La gallina degollada, de Horacio Quiroga; las memorias de Nadejda Mandelstam; el último discurso de Isaac Babel en la Unión de Escritores Soviéticos. ..... Aprendí en carne propia que la literatura, el periodismo literario, la edición, la cátedra, los cafés de la ribera izquierda del Sena y de las capitales de América Latina son verdaderos nidos de censores, de soplones vocacionales, de hombres de cabezas cuadradas, que sólo saben intercambiar esquemas, ideas recibidas, naipes sobajeados y marcados. Esclavos de la consigna, como dijo antaño, con su lucidez habitual, Vicente Huidobro. Falta un trabajador voluntario que ponga el diccionario de Flaubert al día...... Las autoridades chilenas, desde luego, también estimaron que el momento de la publicación había sido inoportuno. Era cierto que Fidel Castro bajaba de su pedestal y quedaba en pantunflas, pero ¿por qué se me había ocurrido incrustar ese maldito epílogo? ¿Qué tenía que ver? ¿No habría sido escrito por encargo de los editores europeos, cómplices complacientes o miembros activos de la Inspiración internacional contra Chile? Examinaron el caso con lupa midiendo los pros y los contras, y sólo autorizaron el libro cinco años más tarde, en los días de mi primera visita al país después de los “sucesos chilenos”. En esos días, en una reunión social, un personaje creyó necesario advertirme que en Chile jamás se había ordenado quemar libros después del ll de septiembre de 1973, a pesar de lo que yo, mal informado, consignaba en ese epílogo escrito desde fuera. Cuando hablaba de lo que había vivido en Cuba en carne propia, acertaba medio a medio, pero cuando repetía historias sobre Chile que no había conocido de cerca, cometía un acto de flagrante injusticia de lesa patria. En cuanto a las cacareadas quemas de libros, lo que había ocurrido era que unos soldados, mientras practicaban un allanamiento en una calle céntrica, en una noche de intenso frío, habían cogido unas despapeladas ediciones de Moscú, de ésas que se repartían en el país por toneladas, y en un minuto de distracción de sus jefes las habían tirado a una fogata donde se calentaban las manos. En esos precisos instantes había pasado un periodista de Nueva York, adherente entusiasta a la conspiración foránea, y había difundido la noticia por los télex del universo entero. ..... No era, desde luego, una versión oficial. Era la explicación de un simpatizante comedido, y sirvió para estimular las risas y las bromas de una sobremesa amable. ¡Todo era porque los soldados tenían frío! Quedó demostrado que los chilenos, en esos días de mi regreso al país a mediados de 1978, ya empezaban a recuperar el sentido del humor. Después, como se sabe, el humorismo nacional ha seguido un ritmo de aceleración vertiginosa...... Entrego el libro, entonces, en su versión original y definitiva, libre de los estragos de mi propia censura y de la ajena. Lo entrego dispuesto a observar cómo se acomoda con su destino, pero a observarlo, esta vez, desde la distancia, libre de temores y ansiedades, como si se tratara de la obra de otra persona, o del caso de otro que yo he tratado de narrar a mi particular manera.

Prólogo de la edición de Persona non grata, de Jorge Edwards para Editorial Seix Barral.En esta edición se publicó por primera vez el manuscritooriginal y completo de este libro.

El poder visto con ojos poderosos


Reseña de "Dulces Guerreros Cubanos" de Norberto Fuentes.

Tomado de Miscelaneas de Cuba


1989 marca el inicio de una nueva época. Los rusismos glasnost y perestroika (apertura y reestructuración, respectivamente) habían para entonces ganado pedestal en la politología de las relaciones internacionales. Este año se considera el final de la Guerra Fría, acuñado por sorpresivos triunfos de revoluciones democráticas en los países comunistas de la Europa Oriental.

martes, 16 de octubre de 2007

Corporacion Politica y Poder Publico

Es la voluntad de la Corporación Política en el Poder Publico para conseguir que el alienado (la ciudadanía) admita la realidad que se le contrapone y que se pretende que sea más coercitiva que su delirio, se apela nada menos que al cuerpo mismo del poder: un cuerpo imponente, un cuerpo que se impone un cuerpo que adquiere, las dimensiones de un asilo (campo de concentración).
Una vez más, la pregunta acerca de ese cuerpo (el poder): “¿Por qué no un director administrativo (dictadura o tiranía), por qué un médico (el poder de los representantes del pueblo)?”
Respuesta: porque el médico (el poder de losrepresentantes del pueblo) sabe mejor que el enfermo (la ciudadanía) lo que corresponde al enfermo (la ciudadanía) y a su enfermedad (derechos, garantías, Estado de Derecho) y de esta manera el poder de los representantes del pueblo al robo, al enriquecimiento ilícito, a la defraudación la califican como “desprolijidad” , utilizando el “maquillaje” de los mecanismos de control (que ellos controlan y manipulan) a tal punto que se permiten ostentar con manifestaciones obscenas de riqueza, simultáneamente, con quienes permanecen en la más absoluta indigencia.

Atentamente,
Osvaldo Buscaya
http://scolaro.blogspot.com/2007/10/juicio-la-corrupcin.html

La Nomenklatura segun el Think Tank

SÍNTESIS BIOGRÁFICAS DE MIEMBROS DE LA NOMENKLATURA. SUS CARGOS Y TAREAS ACTUALES DESPUÉS DE LA PROCLAMA DE JULIO 31, 2006